La autoestopista Marina Visconti tiene que viajar en tetas
Que muchas autoestopistas hayan pasado por situaciones parecidas o incluso peores que esta no significa que lo que tuvo que hacer Marina Visconti sea menos indignante. La jovencita se montó inocentemente en el coche del tío que ella creía que se había ofrecido a llevarla gentilmente y sin pedirle nada a cambio, pero enseguida descubrió sus intenciones. Concretamente en el momento en el que, mientras atravesaban el bosque, el hombre le pidió que le enseñara las tetas. Ella no podía negarse por temor a que la obligara a bajarse o intentara follársela por la fuerza, así que tuvo que viajar todo el viaje avergonzada enseñándole los melones.